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Divendres 10 d'agost de 1956, EL PRIMER PARTIT JUGAT EN EL CAMP NOU
     
  Divendres 10 d'agost de 1956, EL PRIMER PARTIT JUGAT EN EL CAMP NOU
 
     

Tres «ases» de la arquitectura: señores Mitjans, García Barbón y Soferas
El PRIMER PARTIDO EN EL NUEVO CAMPO SE CELEBRO EL PASADO VIERNES, ENTRE LOS TÉCNICOS DE LA MAGNA OBRA
Un acontecimiento, que podemos calificar de trascendental, tuvo lugar en el nuevo campo la pasada semana. Su trascencia no estaba en los aspectos accesorios, sino en el hecho en sí: ¡Por primera vez rodó el balón en el terreno de juego! Nada más y nada menos. Sobre el maravilloso rectángulo, promesa de un admirable e insuperable terreno, ya completamente libre de obstáculos, se jugó el primer partido de fútbol. Fué un encuentro sin figuras, sin solemnidad, sin público. Pero fué un encuentro emocionante. Representaba mucho paira aquellos hombres que daban al balón con entusiasmo, del que no estaba exenta la ilusión, una alegría que vertida directamente por el corazón ponía alas en los pies para correr en toda su extensión, a lo largo y a lo ancho, el campo sin un estorbo. Eran los técnicos, los jefes de la obra, los proyectistas, todos aquellos que día a día han visto crecer la sólida e impresionante mole de hormigón, que se han incorporado a la misma y la sienten y viven anticipadamente. Realmente merecían este honor de ser los primeros en corretear, con el balón en los pies, por aquel terreno que dibujaron sobre el papel, que arrancaron de la confusión de tierras, que allanaron y conformaron hasta ofrecerlo tal como está hoy, a punto de ofrecernos como será. A la hora de repartir dignidades, como después de una batalla, este derecho no podía serles negado. Es una fecha para la historia azulgrana: el primer partido de fútbol en el nuevo campo fué jugado el día 10 de agosto de 1956, por la tarde. Un partido sin testigos, sin aparatosidad. Un encuentro de verdadera amistad, que si nosotros no lo hubiéramos revelado nadie sabría que había tenido lugar. Después vendrá la inauguración oficial y solemne. Una lápida perpetuará, posiblemente, los nombres de quienes intervinieron y todos los periódicos darán fe del acontecimiento y de sus protagonistas. Pero este partido del viernes, que señala el fin de una etapa que nos aproxima a la terminación de las obras, tiene una maravillosa dimensión. Es el homenaje de los autores de la obra al Club de Fútbol Barcelona y un homenaje del Club a quienes han cristalizado con su capacidad técnica, su sentido de la organización y su espíritu de trabajo, el ambicioso anhelo de una entidad poderosa, cuya potencia se basa en la adhesión y el amor de millares de socios y el aliento de un millón y medio de barceloneses. Este partido sin valer deportivo, sin importancia técnica, es trascendental por cuanto representa como otra de pasado y de futuro. Este partido significa que el campo ya ha terminado su función pretérita y está a punto de comenzar a ser lo que debe. Ya no es almacén de materiales, sino limpio rectángulo en vísperas de ser convertido en el césped donde convergen las emociones del más popular y apasionante de los depor- tes.
El partido fué el nexo entre el anterior estado del terreno de juego y el futuro. Después del encuentro comenzó la labor fie drenaje y preparación. Dentro de unos meses, ante 100.000 personas apiñadas en los graderíos, tendrá lugar el partido inaugural verdadero. El césped brillará bajo el sol centrando la razón de ser del estadio. Pero el partido del viernes será histórico, porque fué un legítimo alto en el camino para con- firmar lo mucho que se ha trabajado y lo que falta aún por trabajar. Y porque, por primera vez, rodó el balón.
MANUEL I. ESCOFET
FANTÁSTICO REPORTE DEL PRIMER PARTIDO EN EL NUEVO CAMPO
por RAMÓN CRESPO
El viernes pasado, a las siete de la tarde, se celebró de una manera brillantísima, el acto de inauguración del Nuevo Campo del Barcelona.
Con una selecta y nutrida concurrencia que llenaba las gradas, se llevó a electo un competido partido sobre el empedrado campo del estadio, entre los magníficos y compenetrados conjuntos de los arquitectos y constructores de la manumental obra.

EL PARTIDO
A 4 los dos minutos, un gran avance de la vanguardia azulgrana (camiseta que visten los arquitectos), hace que se inaugure el marcador, al rematar Hernández, de un gran tiro, un pase del arquitecto señor Soteras.
La ovación no se hizo esperar: «¡Barga! ¡Barca!», gritó la muchachada, mientras su equipo acorralaba a los constructores- Tras unas bellas jugadas que sirvieron para comprobar el magnífico toque de balón del señor Barbón, la velocidad del exterior señor Soteras, y la magnífica forma por la que pasa el señor Mitjáns, terminó la primera parte, con el resultado de 1-0.
Volvió a marcar el equipo de los arquitectos, esta vez por mediación del señor Baró, al coronar con un tiro raso una bella jugada individual de Hernández.
Pese al tanteo adverso, no desistió el equipo de los contratistas en su empeño de marcar, consiguiéndolo cuando faltaban pocos minutos para que el partido finalizara, en una «melée» que aprovechó el señor Ciudad para batir irremisiblemente al señor Mitjáns.

Los equipos se alinearon así:

Mitjáns, Barbón, Toldrá, Colas, Doménech, Hernández I, Soteras, Vázquez, Hernández II, Cusolá y Baró, por los arquitectos.

Por los constructores: Laguardia (Oliva), Domingo, Sender I, Alonso, Nieves, Barrufet, Sender II, Rodríguez II, Ciudad, Rodríguez I.

Arbitró el señor Ugalde, destacando por su actuación.

EN LOS VESTUARIOS
Una vez finalizado el encuentro, pasamos o los vestuarios de los constructores.
- ¿El delantero más destacado? - pregunto, al guardameta.
- Todos han realizado un gran juego de ataque, sobre todo Hernández, por su disparo y Soteras por su endiablada velocidad.
- ¿Contrariados por lo adverso del resultado?
- No. Porque en deporte hay que saber perder cuando el adversario es mejor.
Paso a ver a Ciudad, goleador de su equipo. Mientras rumben con la toalla le pregunto:
- ¿Muy difícil de batir el señor Mitjáns?
- Ya lo creo. Parece un gamo por su agilidad y destreza. Le espera un gran futuro futbolístico a este chico. Si no, el tiempo...
- ¿Qué tal el terreno de juego?
- Magnífico. Lástima de algunos pedruscos y hoyos que nos han impedido poder demostrar nuestro gran juego y forma.
Tras estas amables respuestas, paso al vestuario del vencedor. Todos cantan. El señor Barbón, tararea «Ball de Rams».
- ¿Contento?
- Mucho... Hemos podido batir a nuestro más directo rival.
-¿Muy difícil de contener la delantera adversaria?
- No, pese a que por su velocidad se hacia difícil controlar al extremo contrario. Hernández ha sido el primer goleador del nuevo campo.
- Dime algo
- Estoy muy contento de haber sido el primero en marcar. Hemos demostrado estar en plena forma, y hemos realizado un buen fútbol.
El señor Mitjáns está satisfecho.
- Lástima del tanto que me han marcado - cuenta.
- ¿A qué aspira?
- A seguir jugando en mi equipo y a ser el portero menos goleado.
- Fué ésta su mejor actuación?
- No. He realizado otras mejores; no obstante, espero superarme.
El héroe fué el señor Soteras. Su velocidad entusiasmó al respetable público.
- ¿Lo mejor del equipo?
- Pese a la «juventud» que impera en sus filas, el oportunismo.
- Juzgue su actuación.
- Eso lo han de hacer ustedes.
- Pues diremos que los técnicos se impu- sieron por su técnica.

Una de las jugadas que pudo decidir el emocionante encuentro.


Los dos equipos contendientes


Equipo de los arquitectos: Mitjáns, Barbón, Toldrá. Colas, Doménech, Hernández I, Soteras, Vázquez, Hernández II, Cusolá y Baró.


Equipo de los constructores: Laguardia (Oliva), Domingo, Sender I, Alonso, Nieves, Barrufet, Sender II, Rodríguez II, Ciudad, Rodríguez I.
     

Tot els objectes pertanyen a la col·lecció particular d'en Vicenç Codinach
Tota la informació i obra gràfica s'ha extret de la biblioteca sobre la construcció i inauguracio del Camp Nou d'en Josep Mª Codinach